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Posdata
10 de marzo de 2026

Si bien es cierto que cualquier sospecha en el manejo de los rellenos sanitarios de Puebla debe ser motivo de atención por parte de las autoridades y medios de comunicación, el caso del Chiltepeque nos demuestra que no siempre el pueblo bueno tiene la razón.
Lea usted.
En meses pasados, un grupo de manifestantes cerró los accesos del relleno sanitario acusando contaminación ambiental, escurrimientos de “no sé qué” en los cuerpos de agua de la zona y una serie de acusaciones dignas de un apocalipsis.
De inmediato, los medios de comunicación se dieron a la tarea de jalar la nota por la importancia que tiene el relleno sanitario y el tema.
Hubo algunos directores de medios que enviaron a sus reporteros a cubrir la “grave crisis”, debido a que los señalamientos nos debían ocupar y preocupar a todos.
Los señalamientos llegaron hasta las autoridades federales.
Pobladores, azuzados por vivales, acusaron al gobierno municipal de Pepe Chedraui de un supuesto encubrimiento, y de haberse cruzado de manos ante la contaminación que presuntamente se estaba provocando en Chiltepeque.
Al gobernador, incluso, lo criticaron sus detractores por, supuestamente, estar encubriendo el caso y por provocar la peor contaminación en la vida de Puebla.
Sin embargo, lo que reveló el pasado fin de semana la Profepa dejó sin elementos a esos vivales que sólo buscan caos para beneficiarse.
El comunicado de la dependencia, entre otras cosas, descarta “desbordamientos del sistema de captación de lixiviados, así como del drenaje pluvial”.
¿Y qué significa esto?, pues que no hay contaminación alguna que afecte a los pobladores ni a los cuerpos de agua.
Mejor aún, la dependencia confirmó que las inspecciones realizadas por funcionarios federales se hicieron acompañadas por pobladores de la zona, a quienes les habrían demostrado que las acusaciones no tenían ningún sustento.
¿Y entonces?
¿A quién van a culpar ahora estos pobladores, y aquellos que los azuzan?
En fin, como reporteros, que muchos somos, nos debe quedar claro el equilibrio informativo y los límites que debemos marcar para no engordar a cizañeros que lo único que buscan, precisamente, son los reflectores.
Ya me imagino a quienes viven de esto, del escándalo, de la grilla, de la traición, del ruido ajeno, diciendo “hay que convocar a los medios para que vean y se alarmen”.
Acto seguido, los medios acuden al llamado, checan, investigan y resulta que no hay nada.
Y por aquello de las cochinas dudas les dejo, una vez más, las bondades del relleno de Chiltepeque:
1. La operación del relleno cumple las normas y tiene revisiones y certificaciones recientes que lo avalan.
2. NO existe ninguna fuga de lixiviados, pues de lo contrario no existiría certificación alguna.
3. El relleno tiene aún capacidad para recibir residuos, tanto del municipio de Puebla como de otras regiones.
4. Desde hace algunos unos años comenzaron asentamientos de vivienda irregulares que violan las normas ambientales de los límites y zona de amortiguamiento del relleno.
5. La concesionaria busca activamente nuevas tecnologías, además que colabora con las propuestas del gobierno estatal y municipal, tales como las plantas de composta y el aprovechamiento de residuos valorizables.
6. Las nuevas tecnologías internacionales ofrecen alternativas a los rellenos sanitarios para el manejo de residuos. La concesionaria está consciente de eso y de que serán implementadas es un proyecto a mediano y largo.
La empresa está lista para cooperar con la transición hacia esas nuevas tecnologías, mientras tanto seguirá ofreciendo la buena operación del relleno sanitario de Chiltepeque.
7. Desde 2024, luego de la clausura del basurero de Cholula, el relleno sanitario de Chiltepeque recibe residuos de Puebla capital, San Pedro Cholula, San Andrés Cholula, Huejotzingo, Coronango, Amozoc, Cuautlancingo y Ocoyucan.
8. Según las proyecciones, el relleno recibe alrededor de 2 mil toneladas diarias de basura.
9. En el lugar se desechan residuos sólidos urbanos (RSU), residuos de manejo especial (RME), así como residuos peligrosos (RP) de origen industrial y residuos peligrosos biológico-infecciosos (RPBI).
poncharelazo@yahoo.com.mx
En twitter: @poncharelazo
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