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Praxis
15 de junio de 2026
Crónica de un lunes político en Puebla…
Por Martha Berra
Hay semanas en la política poblana que parecen escritas por un guionista con demasiado tiempo libre y así arrancó esta.
Empecemos por lo más urgente, lo más escandaloso, Guadalupe Lucero Bárcenas, presidenta municipal de Acatlán de Osorio, enfrenta una solicitud formal de destitución promovida por la mayoría de los integrantes del Cabildo, quienes pidieron al Congreso de Puebla analizar su permanencia en el cargo.
Este lunes 15 de junio, los habitantes salieron a exigir lo mismo como consecuencia lógica de meses de hartazgo acumulado.
¿Cuál es el problema central? Varios. Pero entre los motivos de los regidores para pedir su destitución resalta que hay hartazgo ciudadano hacia la morenista, a quien denuncian de mantener una relación sentimental con su director de Seguridad, Juan Alberto Domínguez.
Un amor, digamos, con uniforme y con pistola. Porque regidores del Cabildo denunciaron ser víctimas de amenazas, presiones e intimidaciones por impulsar la revocación de mandato, y señalaron como responsable al titular de Seguridad Pública, quien habría ingresado sin motivo alguno y armado a una sesión de cabildo para intimidarlos.
En otras palabras, el señor encargado de la seguridad pública se presentó armado a una sesión de cabildo. No para proteger pero si para intimidar.
Mientras tanto, los números de la gestión de Bárcenas no dejan lugar a las interpretaciones románticas. El municipio registró un incremento del 16.2% en la incidencia delictiva durante 2025 en comparación con el ejercicio anterior, contabilizando un total de 343 delitos del fuero común, superando los 295 casos de 2024.
En materia de transparencia, el panorama es igualmente desolador. La alcaldesa gastó 51.8 millones de pesos en obra pública durante su primer año de gestión, pero solo comprobó ante el Portal Nacional de Transparencia tres millones 449 mil pesos a partir de dos contratos. Quedan sin justificar casi 48 millones de pesos.
La edil ha expuesto en redes sociales la vida que se da de viajes y lujos, mientras a sus regidores les esconde información que solicitan ante el Cabildo. La vida extravagante bien documentada en Instagram; las cuentas públicas, en cambio, sepultadas en la opacidad más absoluta.
Hay más. De acuerdo con el Registro Nacional de Profesionistas, Bárcenas es egresada de la Universidad de Oriente Puebla en la licenciatura de Derecho, pese a que ella dijo que era egresada de la Ibero Puebla. Mentira pequeña.
El municipio ya no le aguantó y empieza la semana destituyéndole al secretario de Seguridad, Juan Alberto Domínguez, pero también al secretario del Ayuntamiento, Álvaro Cruz. El Congreso de Puebla tiene ahora la pelota. El presidente del Congreso, Pavel Gaspar, informó que aún no recibe la petición formal, pero que en caso de que llegue, la analizarán conforme a los procedimientos legales. Mientras tanto, Acatlán sigue en espera.
La misa de los aspirantes:
Dios aprieta, pero no ahoga
Y ahora la escena más sofisticada del fin de semana político poblano. Mientras Acatlán ardía y Chignahuapan con “el diablo” sigue en el purgatorio de su propio escándalo, en el Seminario Palafoxiano de la capital se celebraba algo que, en apariencia, era una misa de agradecimiento.
El arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa, celebró el 50 aniversario de su ordenación sacerdotal con una misa solemne en el Seminario Palafoxiano, presidida por el Nuncio Apostólico en México, Joseph Spiteri, y a la que asistieron cientos de fieles. Medio siglo de vida sacerdotal merece reconocimiento genuino. Lo que ya merece otro tipo de análisis es la lista de invitados.
La fiesta se convirtió en una pasarela de las cartas que suspiran por el 2027. El evento sirvió para que Laura Artemisa García Chávez, Celina Peña Guzmán, Gabriela Sánchez Saavedra y Rafael Moreno Valle Buitrón posaran con el festejado. También se vieron figuras como Genoveva Huerta y Olivia Salomón, entre otros muchos que entendieron perfectamente que una foto junto al arzobispo vale más que mil espectaculares.
Nadie fue solo a rezar. Todos fueron a que los vieran rezando.
El propio arzobispo señaló que continúa desempeñando sus responsabilidades pastorales mientras el Vaticano analiza su solicitud de jubilación. Es decir, él podría no estar mucho más tiempo en el cargo. Y sin embargo, los aspirantes acudieron en masa a buscar la foto, la bendición, el gesto de proximidad con la Iglesia que en Puebla sigue siendo —todos lo saben, nadie lo dice abiertamente— un activo electoral de primer orden.
El arzobispo llamó a trabajar conjuntamente y a no dejarse atraer por “proyectos mezquinos”.
El indígena Néstor Camarillo y la identidad de conveniencia:
Cerramos con el personaje más pintoresco de esta semana política. El senador Néstor Camarillo Medina reveló sus aspiraciones de ser el candidato de Movimiento Ciudadano a la presidencia municipal de Puebla en los comicios de 2027. La noticia en sí no sería particularmente llamativa si no fuera por el currículum político de Camarillo, que merece leerse despacio.
En el pasado proceso electoral de 2024, el ex dirigente estatal del PRI fue postulado como candidato al Senado de la República con registro en el municipio de Zacapoaxtla, donde afirmó ser parte de comunidades indígenas.
Posteriormente abandonó el PRI a mediados de año para sumarse a Movimiento Ciudadano. Como dirigente estatal del tricolor anunció que buscaría ser candidato a la alcaldía de Puebla en 2027, asegurando que “la caballada del PRI no está flaca”. Meses después, la caballada resultó no ser tan robusta, y Camarillo brincó a Movimiento Ciudadano con la agilidad de quien no carga demasiado peso ideológico.
Pero lo verdaderamente notable es su trayectoria como “indígena”. Néstor Camarillo se autoadscribió como indígena después de impartir unos cursos de derechos humanos en la comunidad de El Molino, en Zacapoaxtla, para obtener una candidatura al Senado mediante acción afirmativa. Impartió un curso y de ahí, a indígena nahua. Entonces si yo visito una carnicería, ¿soy carnicero?
El senador, consultado sobre todo esto, respondió con su característica modestia: “El requisito de ser poblano lo cumplo al 100%”. Nadie lo duda, señor senador. El problema no es si es usted poblano. El problema es si es usted indígena, priista, morenista, naranjista, o simplemente un político en búsqueda permanente de la etiqueta más conveniente del momento.
En resumen: una alcaldesa que gobierna con el corazón y presupuesto ajeno. Una pasarela de aspirantes. Y un senador que descubrió su identidad indígena después de un curso de fin de semana.
Bienvenidos al lunes político en Puebla. Que Dios nos agarre confesados. Aunque algunos ya se adelantaron a pedirle el favor directamente al arzobispo.




