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2 de julio de 2026

Imagen: Generada por IA
Redacción
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, decretó siete días de duelo nacional en homenaje a las víctimas de los terremotos que sacudieron al país el pasado 24 de junio. La medida comenzó a regir a las 18:00 hora local y se extenderá durante una semana completa, en momentos en que la nación intenta sobreponerse a una de las mayores tragedias naturales de su historia reciente.
El decreto se conoció al cumplirse una semana de los sismos de magnitud 7,2 y 7,5, con el estado La Guaira como epicentro de la devastación. El balance oficial asciende a 2.295 muertos, 11.267 heridos y 12.841 damnificados, cifras que continúan actualizándose conforme avanzan las labores de rescate en las zonas más afectadas.
Con la búsqueda de sobrevivientes acercándose a su fin, decenas de edificios en ruinas ya están marcados con la letra “D” de “deceased” (muerto), señal internacional que indica que el lugar fue inspeccionado por los socorristas. Pese al sombrío panorama, más de 4.000 integrantes de los equipos de rescate lograron salvar a 6.461 personas desde el inicio de la emergencia, con el apoyo de unos 4.100 rescatistas internacionales que continúan trabajando junto a los equipos venezolanos.
El Gobierno reorientó sus prioridades hacia la atención de los sobrevivientes, especialmente las familias que permanecen alojadas en refugios temporales. En paralelo, organismos internacionales advirtieron sobre nuevos riesgos sanitarios: la destrucción de infraestructura hospitalaria, la escasez de agua potable y las bajas tasas de vacunación podrían favorecer brotes de sarampión, malaria, fiebre amarilla y dengue entre la población desplazada.
La magnitud del desastre también se refleja en cifras económicas y logísticas. Venezuela ya recibió más de 707.000 toneladas de ayuda humanitaria de distintos países, mientras se estima que unos 58.000 edificios resultaron dañados o destruidos y las pérdidas económicas rondan los 6.700 millones de dólares, equivalentes al 6% del PIB nacional. El duelo decretado se desarrolla así en paralelo a una operación humanitaria de gran envergadura que busca contener las secuelas de la catástrofe.




