Cargando contenido...
24 de junio de 2026

Por Germán Campos
Catorce veces en lo que va de 2026, una familia ha tomado la decisión más difícil posible en medio del duelo: autorizar que los órganos de su ser querido sigan viviendo en otro cuerpo. Catorce veces, el personal de la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE) Hospital de Traumatología y Ortopedia (HTO) del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Puebla ha convertido esa decisión en cirugía, en traslado, en trasplante. En vida.
La cifra acumulada hasta junio —14 procuraciones multiorgánicas, 34 personas beneficiadas— representa un ritmo histórico para esta unidad. A la fecha se han obtenido 19 córneas, 12 riñones y tres hígados, órganos que han viajado desde quirófanos poblanos hasta receptores en lista de espera de distintos puntos del país.
La más reciente procuración ocurrió esta semana, cuando la familia de un paciente de 46 años que sufrió muerte craneoencefálica dio su consentimiento. El equipo médico analizó la viabilidad de los órganos y determinó la extracción de hígado, riñones y córneas —un solo donante, cinco beneficiarios potenciales.
El hígado fue trasladado de urgencia al Hospital General de México “Dr. Eduardo Liceaga”. Los riñones se destinarán a la UMAE Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional “Manuel Ávila Camacho”. Las córneas serán asignadas por la red nacional de trasplantes conforme a los criterios del Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra).
“Durante 2026 se han realizado 14 procuraciones multiorgánicas en esta unidad médica, beneficiando a 34 personas que se encontraban en lista de espera”, confirmó la doctora Santa Blanca Mora, coordinadora Hospitalaria de Donación de Órganos y Tejidos de la UMAE HTO.
El director de la unidad, el doctor Carlos Francisco Morales Flores, subrayó que cada procuración se realiza bajo los lineamientos del Cenatra, con un protocolo “estricto, ético y transparente” que garantiza el respeto irrestricto a la lista nacional de espera —el mecanismo que impide que factores económicos o personales determinen quién recibe un órgano.
El traslado del hígado, contra reloj y en temporada mundialista
El caso de esta última procuración incluyó una complicación logística inusual: la intensa actividad aérea derivada de la temporada mundialista generó condiciones operativas especiales en el espacio aéreo.
Pese a ello, el traslado del hígado se completó con éxito gracias al apoyo del Hangar del Gobierno del Estado de Puebla y la coordinación con la Secretaría de Salud estatal, a quienes el IMSS Puebla reconoció públicamente.
Un hígado tiene una ventana de viabilidad de entre seis y doce horas una vez procurado. El tiempo, en estos casos, no es una metáfora: es el margen entre un trasplante exitoso y un órgano perdido.
Mitos que cuestan vidas
Con 34 pacientes beneficiados en seis meses, el HTO del IMSS en Puebla opera en un ritmo que contrasta con la realidad nacional: México sigue registrando uno de los índices de donación de órganos más bajos de América Latina, en buena medida por la desinformación y los mitos que rodean al proceso.
La doctora Mora lo señaló con claridad: “Aún persisten mitos y desinformación en torno a este acto altruista.” Por eso, insistió en la necesidad de “impulsar acciones permanentes de sensibilización y difusión” que lleven a más familias a conocer el impacto real de la donación.
Entre los temores más comunes figura la creencia de que un portador de tarjeta de donador recibirá atención médica deficiente en urgencias, o que el cuerpo del donante no podrá ser velado. Ninguno de esos supuestos tiene sustento en los protocolos vigentes.
Una decisión que se toma antes
El IMSS Puebla reiteró este miércoles su llamado: comunicar en vida la decisión de donar a los familiares cercanos y portar la tarjeta de donador voluntario. Cuando ocurre una muerte encefálica, el tiempo de acción es muy corto.
La familia que ya conoce la voluntad del paciente puede responder con mayor claridad en el momento más difícil.
Catorce familias en Puebla ya lo hicieron. Treinta y cuatro personas esperan saber, en algún momento, que alguien —cuyo nombre quizá nunca conozcan— decidió darles una segunda oportunidad.




